
Experiencias
Antonio Sebastián Llaya
Becario Tübingen 1999/2000Me sentí interesado en el programa de intercambio con Alemania al oír la experiencia de un ex becario, de modo que me alegraría mucho entusiasmar a otros estudiantes compartiendo mis vivencias.
Comencé a estudiar el alemán en forma intensiva nueve meses antes de la partida. Aunque no haya sido suficiente para dominar el idioma, pude dar una buena impresión al tribunal de selección y, luego de un curso intensivo de dos semanas que la universidad ofrece a los extranjeros antes del inicio del semestre, me sentí en condiciones de iniciar el cursado de clases. Quiero resaltar este punto porque muchos estudiantes se sienten desalentados por la dificultad del alemán. Yo les recomendaría que no se dejen desalentar por esto: con esfuerzo y dedicación puede aprenderse.
En la UNC estudiaba Licenciatura en Economía. En Tübingen, para ampliar mis horizontes, preferí orientarme hacia materias de Administración de Empresas. Cursé y rendí entre otras Organización de Empresas, Finanzas Corporativas, Marketing y Management Estratégico. En total siete materias de la carrera.
Además tuve la posibilidad de participar en un Seminario sobre Management intercultural y políticas económicas internacionales. Los seminarios, a diferencia de las clases magistrales, son de cursado intensivo en una o dos semanas y requieren una mayor participación de los estudiantes. En este caso se trataba de un seminario de una semana conjunto con la Universidad de Maryland (EEUU). Las clases estaban a cargo de profesores de ambas universidades y se exigía la exposición de un trabajo sobre algún tema predeterminado por parte de los estudiantes. También incluyó una excursión turística y tres visitas guiadas a empresas de primera línea, entre ellas DaimlerChrysler.
La universidad también ofrece seminarios culturales para los becarios extranjeros. Cada semestre se cambia el tema y en aquella oportunidad se llamaba 50 años de la República Federal Alemana. El mismo incluía una excursión a Nürenberg, Weimar y Jena, como también conversaciones con diferentes personalidades de la política y la economía. Para aprobar el curso se exigía un trabajo de investigación y una exposición en grupo. En mi caso el tema era la historia del Reichstag (parlamento alemán) por lo que tuvimos que hacer un viaje a Berlín que fue subsidiado por la universidad.
Finalmente, también aproveché la oportunidad para fortalecer mis conocimientos de idiomas, ya que la universidad ofrece cursos gratuitos. Tomé clases de Business English, Francés para Economía y gramática alemana avanzada.
El desarraigo y la nostalgia que se sienten a la distancia no son, desde luego, temas menores. Sin embargo, el intercambio está bien organizado y hay mucha gente que trabaja para acoger de la mejor manera posible a los becarios y que se lleven buenos recuerdos de vuelta a casa. Sin dudas, debo decir que lo logran. Además, Tübingen es una ciudad pequeña que facilita la socialización. Los estudiantes viven en residencias rodeados de otros estudiantes, almuerzan en comedores universitarios y comparten muchas actividades académicas, sociales y/o culturales.
A la vuelta pude convalidar tres materias, lo cual sienta un antecedente importante para futuros becarios. Otros también lo lograron, de modo que el camino está abierto.
La beca alcanza ciertamente para los gastos de un estudiante. Sin embargo, no es suficiente para viajes.
Mi intercambio en Alemania fue una excelente experiencia académica y de vida. Se lo recomendaría a todos aquellos interesados en conocer otra cultura, ampliar sus horizontes y mejorar sus competencias académicas con una perspectiva diferente.