En el número anterior planteamos la importancia de comprender que las habilidades para escribir, leer y hablar en la academia no son innatas sino que se entrenan y practican. En esta edición nos centramos en cómo enseñar a escribir en la Universidad.
Pensamos desde allí algunas sugerencias para colaborar como docentes en su potenciación. Hay tres momentos claves:
1 - Antes de la actividad: elaborar una consigna clara. Es decir, explicitar a los estudiantes qué y cómo esperamos que escriban. Es necesario explicar qué entendemos por cada uno de los trabajos escritos que solicitamos, no es lo mismo escribir una monografía, un informe, un parcial domiciliario o uno presencial por ejemplo.
2 - Durante el desarrollo de la tarea por parte de los estudiantes: acompañar su proceso de escritura. Ofrecerles pistas, sugerencias o ejemplos para llevar a cabo esta actividad solicitada. Se trata de colaborar en el entrenamiento de la redacción y del uso de normas de citación, principalmente.
3 - Después de la realización de la actividad: evaluar formativamente lo producido. En este punto resulta muy valioso poder realizar devoluciones que permitan seguir indagando y profundizando las instancias de análisis y producción, revalidando los logros alcanzados por los estudiantes.
En este sentido, se ponen a disposición materiales específicos para cada uno de los momentos mencionados, para uso personal y para abordar junto a los estudiantes. Se proponen como banco de recursos para que puedan tomar de allí lo que les sea útil y en el momento que lo necesiten.
