A partir de los datos señalados por Carlino (2006), es posible inferir que la lectura de textos académicos puede resultar desalentadora para la mayoría de los estudiantes. Esta experiencia está marcada por obstáculos que desaniman y reducen los intentos de enfrentarlos. Por el contrario, tales escollos deberían observarse como un desafío creativo en la vida académica.

Para ello, es necesario que las cátedras acompañen activamente las prácticas lectoras con tres objetivos:

- Para enfocar la lectura: otorgar guías
- Para conseguir que lean: incentivar a resumir
- Para motivar la lectura: construir propuestas

El siguiente recurso incluye una serie recomendaciones con la intención de ayudar a generar situaciones de lectura en las que los estudiantes lean no sólo por encargo sino con otros propósitos asumidos plenamente. Sin embargo, será necesario que cada docente las recree en función de los tipos de textos particulares de su materia.


Es preciso ayudar a jerarquizar la información de los textos, asegurar la lectura y dar motivos para leer. La propuesta es no dejar solos a los estudiantes frente a los textos o, mejor dicho, no dejar solo a quien necesite acompañamiento.

Back to Top