La Universidad Nacional de Córdoba, la más antigua de Argentina y una de las primeras del continente americano, cuenta con una larga historia rica en acontecimientos, que la convirtieron en un importante foco de influencia no sólo cultural y científico, sino también político y social.

Los orígenes de esta Casa de altos estudios se remontan al primer cuarto del siglo XVII, cuando los jesuitas abrieron en Córdoba el Colegio Máximo. Este establecimiento de gran categoría intelectual fue la base de la futura Universidad.

Refiriéndonos específicamente a la historia de nuestra joven Facultad, hay que precisar que hasta el año 1935 los estudios requeridos para el desempeño como Contador Público se realizaban en la Escuela de Comercio "Jerónimo Luis de Cabrera" y los títulos allí otorgados eran de exclusiva vigencia en el ámbito provincial.

En ese año se suscribió un acuerdo entre la Provincia y la Universidad Nacional de Córdoba, que permitió la transferencia del referido Curso de Contadores a esta última, constituyéndose así la Escuela de Ciencias Económicas, cuyo primer director fue el Dr. Benjamín Cornejo.

Es entonces cuando la jerarquización de la enseñanza adquiere niveles crecientes debido a la incorporación de profesores emigrados de Italia. En el área contable, el Dr. Francisco Bobadilla, primer profesor titular de Administración y Contabilidad y primer director del Instituto de Administración de Empresas, incorpora a los profesores Gino Zappa y Pietro Onida. En el área de Finanzas Públicas, los aportes son valiosos gracias al asesoramiento del profesor Benvenutto Griziotti, quien dicta un curso especial. Se contratan a los prestigiosos profesores Mario Pugliese y Camilo Viterbo. De la misma forma llega Dino Jarach, un joven profesor, con el aval de ser un discípulo aventajado de Grizziotti, en la Universidad de Pavia.

En 1943, ya instalado en la serenidad de Córdoba, Dino Jarach, contando con apenas 29 años, dicta las cátedras de Finanzas y es el Director del Instituto de Economía y Finanzas.

La Escuela Italiana realiza un significativo aporte al enriquecimiento del área económica a través del profesor Gino Arias, cuya gestión lo lleva a superar el marco de la cátedra para extenderse al campo de la investigación, participando con nuevos enfoques en la discusión de los temas entonces vigentes.

En el área Matemática, la contratación del profesor José Yocca, quien ejerce tareas docentes en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), constituye otro aporte de gran importancia. Su actividad se extiende a la creación del Instituto de Matemática y Estadística y, especialmente, a formar jóvenes docentes que han de cubrir, con gran solvencia, las nuevas cátedras que el crecimiento estudiantil exige en las décadas siguientes.

El 23 de octubre de 1946, la Escuela de Ciencias Económicas es elevada al rango de Facultad, y la carrera se desarrolla a través de cuatro cursos anuales. Tres años más tarde se reestructura en base a cinco cursos anuales para acceder al título de Contador Público y uno más denominado "Curso de Doctorado", cuya aprobación sólo sirve para otorgar el carácter de egresado de la Facultad. Se debe aprobar, además, un idioma extranjero y un trabajo de tesis -iniciación a la investigación- para acceder al título de Doctor en Ciencias Económicas. También en 1949 se crea el Instituto de Econometría.

El incesante aumento en el número de alumnos comienza en esa época. En 1949 ingresan 120 estudiantes a primer año (sólo ocho eran mujeres), contingente que duplicaba al preexistente.

En 1956 se incorpora, mediante un reglamento especial, el concurso de oposición, títulos y antecedentes como método para acceder a las funciones de auxiliares de investigación y docencia. Este hecho ocurre bastante antes de que sean consagrados, a fines de 1958, mediante la respectiva Ley Universitaria. Los primeros concursos para profesores titulares y adjuntos en base a dicho régimen, se realizan en 1960 y dan lugar al comienzo de una nueva etapa en la integración de los posteriores cuerpos docentes.

Durante la primera década de los años sesenta, los requerimientos se hacen cada vez más grandes, lo que da lugar a la búsqueda de una solución definitiva en el aspecto edilicio. La construcción de su sede actual, en la Ciudad Universitaria, es la primera de carácter integral que se concreta en ese ámbito.

Esta nueva sede se inaugura en abril de 1966, bajo el decanato del Dr. Camilo Dagum. Coincidentemente, y en vísperas del traslado, se comienza a discutir, con participación de docentes y alumnos, una reformulación de las carreras, planes de estudio, contenidos y métodos de enseñanza que contengan los más recientes avances en sus diversas áreas de especialización.

De esa forma, la ampliación curricular da lugar a la creación, en 1966, de la Licenciatura en Economía; pocos años después que se hiciera lo propio en la UBA.

La existencia de un núcleo importante de profesores formados en la Casa y que integran el Instituto de Economía de la Facultad, permite dar continuidad y un adecuado nivel académico a la nueva carrera.

Del mismo modo, las exigencias que por su crecimiento industrial y comercial impone la ciudad de Córdoba y su zona de influencia, hacen indispensable crear la Licenciatura en Administración de Empresas.

Sostienen también el crecimiento de la Facultad múltiples jornadas de especialización. Entre ellas deben citarse las Jornadas de Finanzas Públicas, que se realizan anual e ininterrumpidamente desde 1968. En ellas se debaten artículos que son posteriormente publicados en los Anales de las Jornadas y disertan las principales figuras nacionales y mundiales de la especialidad. Por esto, son reconocidas en todo el país -y en la región- como las más importantes de las que se realizan en el campo de la Economía Pública.

De esta forma, la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba, que hoy cuenta con aproximadamente 15.000 alumnos de grado, 600 alumnos de posgrado, 500 docentes e investigadores y 120 empleados no docentes, pasantes y contratados, ha proporcionado al país, y lo sigue haciendo, sucesivas camadas de profesionales que se distinguen en el ámbito académico y desempeñan exitosamente en altas responsabilidades del manejo del Estado y el mundo empresario.