Foto de Carina Borrastero y Juan Staricco

En la convocatoria de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) 2017 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica ANPCyT, dos investigadores de nuestra Facultad y sus equipos obtuvieron financiamiento en la categoría Investigadores Jóvenes.

Se trata de la Dra. Carina Borrastero del Instituto de Economía y Finanzas, con el proyecto Innovación, productividad y desigualdad laboral en la industria argentina; y del Dr. Juan Staricco, representante del Instituto de Administración, con su proyecto Gobernando la cadena de valor global del biodiésel: certificaciones, sustentabilidad e inserción internacional

En ambos casos, han recibido fondos superiores a los 200 mil pesos. 

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SOBRE SU TRABAJOS

El proyecto de Carina Borrastero, titulado Innovación, productividad y desigualdad laboral en la industria argentina, contempla un objetivo doble. En primer lugar, analizar la relación entre el nivel innovativo, la productividad y dos dimensiones laborales (la desigualdad en las calificaciones productivas y los salarios de los trabajadores) en las empresas manufactureras argentinas. Segundo, identificar los determinantes estructurales, económicos e institucionales de esa relación, haciendo énfasis en la estructura productiva, la acción empresaria, la intervención estatal y la intervención sindical.

Por su parte, la investigación de Juan Staricco se denomina Gobernando la cadena de valor global del biodiésel: certificaciones, sustentabilidad e inserción internacional. Staricco comenta que el sector global de los biocombustibles "se caracteriza por un sistema de gobernanza de carácter híbrido, es decir, uno que combina legislaciones estatales e internacionales con instrumentos regulatorios de carácter privado y voluntario. Dentro de estos últimos, las certificaciones de sustentabilidad ocupan un lugar fundamental". En su proyecto, el profesor se basará en el caso del biodiésel argentino, y analizará estos instrumentos desde dos perspectivas: por un lado, evaluando su capacidad para producir prácticas alternativas en una dirección más sustentable social, económica y medioambientalmente; y, por el otro, determinando las oportunidades de inserción internacional que estas certificaciones ofrecen a los productores locales.